¡Paremos las leyes de semillas que criminalizan a las campesinas y los campesinos y defendamos las semillas locales!


La Vía Campesina - Grain

Defender los Sistemas de Semillas Campesinas
Los campos campesinos constituyen la primera línea de defensa contra las leyes de semillas que resultan perjudiciales. Esto implica organizar el rescate, la recogida, el mantenimiento y el desarrollo de las semillas locales así como compartirlas y utilizarlas. Es muy importante que las mujeres y las personas jóvenes estén implicadas/os. Puedes comenzar un proyecto con tus vecinas/os o las asociaciones locales, hablar con las/os vendedoras/es de los mercados o de la calle, hacer que participe tu escuela o tu lugar de trabajo, etc. Las ferias de semillas y las visitas a las explotaciones o jardines constituyen una parte importante de este trabajo.
Paralizar las "Leyes Monsanto"
Resulta más fácil luchar contra los proyectos de ley que criminalizan a las/os agricultoras/es antes de que se conviertan en leyes. Si la opinión pública se opone a ellas, los gobiernos lo tienen más difícil para aprobarlas. Organiza protestas en la calle, haz vídeos, habla con los medios, organiza acciones directas.
Unir fuerzas con otras/os campesinas/os
Hay muchos casos en los que otras/os campesinas/os y países luchan contra leyes muy similares. Aprender de ellas/os y sus experiencias, ya sean buenas o malas, puede resultar muy útil. Incluso si tenemos estrategias diferentes, podemos construir un frente común contra la industria semillera y los gobiernos que actúan en su beneficio.
Construir Alianzas con otros movimientos
Es posible construir grandes alianzas cuando la gente comprende que las semillas afectan al bienestar de todas/os y no solo a las/os agricultoras/es. La lucha por las semillas se puede integrar en otras de las luchas más amplias que llevan a cabo las/os campesinas/os, dado que no hay soberanía alimentaria sin la soberanía de las semillas. Además, la lucha por las semillas puede constituir una parte importante de otras luchas más generales, como las campañas y las acciones contra los tratados de libre comercio, las medidas de austeridad, nuevas patentes o regímenes relacionados con Internet, el cambio climático, las leyes sobre las tierras, etc.
Deshacer la propaganda
Las empresas semilleras y los gobiernos presentan las leyes de semillas como legislaciones que protegen a las/os consumidoras/es, garantizan la calidad de las semillas, aumentan los beneficios y palian el hambre. Es necesario que desacreditemos estos mitos y mostremos que la agricultura que fomentan es tóxica y genera más hambre. El único objetivo de estas leyes es extraer la riqueza de las comunidades rurales para entregársela a las empresas.
Intentar hacer leyes positivas
En algunos casos puede ser posible obtener leyes, programas o herramientas favorables que protejan los sistemas de semillas campesinas. Por ejemplo, pensemos en las zonas libres de transgénicos, las leyes que rechazan las patentes sobre diferentes formas de vida o los programas que promueven las variedades locales y las semillas campesinas. En otros casos, estas leyes o normas jurídicas pueden excluir a determinados pueblos, dividir las comunidades, enreder a las/os campesinas/os en burocracias legales, generar contradicciones o resultar una pérdida de tiempo.

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